Polémica en redes: un veterinario ofreció “castrar” a jóvenes therians

Un profesional de Misiones publicó un video con tono irónico ofreciendo castraciones y vacunas gratis para personas que se identifican como therians. El posteo dividió: humor vs. burla.
15/02/2026RedacciónRedacción
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Jóvenes therians

Un video de un veterinario de Misiones encendió una discusión que se expandió con velocidad en redes sociales: el profesional publicó una “oferta” dirigida a personas que se identifican como therians, un fenómeno que refiere a quienes dicen sentir internamente ser animales no humanos. La publicación generó controversia por el tono y por el tipo de servicios mencionados, y dejó un debate abierto entre quienes lo interpretaron como humor y quienes lo leyeron como una ridiculización.

Según el material difundido, el veterinario comenzó el video con una postura de aparente apoyo: afirmó que respaldaba “totalmente el cambio cultural” de estos jóvenes. Sin embargo, a continuación cambió el registro y, con un tono que se percibió como irónico, ofreció castraciones, esterilizaciones y vacunación antirrábica de manera gratuita para therians. La propuesta incluyó incluso la posibilidad de colocar microchip, con un comentario que aludía a “los padres” para el caso de que “se les pierdan”.

La reacción fue inmediata y polarizada. Por un lado, hubo usuarios que tomaron el contenido como una broma provocadora, típica del lenguaje de redes, y lo encuadraron dentro del humor negro o la sátira. Por otro, una parte del público cuestionó el mensaje por considerar que banaliza o estigmatiza a un grupo, al asociar de forma directa su identificación con prácticas veterinarias destinadas a animales.

El cruce no se limitó a la figura del veterinario, sino que reactivó la conversación sobre el propio fenómeno therian. En la información base no se aportan cifras sobre cuántas personas se identifican de este modo ni se detalla si existe un abordaje institucional específico. Sí se menciona un punto relevante para el debate: el fenómeno no cuenta con una categoría clínica específica en manuales de diagnóstico, lo que suele generar interpretaciones diversas y, muchas veces, discusiones cargadas de prejuicios o lecturas simplificadas.

En ese contexto, el video funcionó como disparador de una discusión más amplia: los límites entre el humor y el discurso que puede resultar discriminatorio. Para quienes lo criticaron, el problema no fue solo la ironía, sino el hecho de que provenga de un profesional que, por su rol, podría ser leído como alguien con autoridad para validar o invalidar identidades. Para quienes lo defendieron, en cambio, se trató de una exageración que busca poner en evidencia lo absurdo desde una lógica satírica.

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