

Lo que hasta hace poco parecía exclusivo de gigantes tecnológicos podría empezar a llegar a barrios residenciales.
Y la propuesta no pasa desapercibida: algunos propietarios podrían recibir cerca de 22.000 dólares al año por ceder un espacio de su vivienda.
Pero detrás de la promesa económica aparecen preguntas que generan debate.
Una nueva forma de expandir la inteligencia artificial
La explosión de la inteligencia artificial está llevando al límite la capacidad de los grandes centros de datos.
Cada vez más empresas necesitan procesar enormes cantidades de información las 24 horas del día.
En ese contexto surge una alternativa inesperada.
Distribuir parte de esa capacidad en miles de ubicaciones más pequeñas.
Y ahí es donde entran las viviendas particulares.
Qué instalarían en tu propiedad
La idea contempla el uso de pequeñas unidades equipadas con chips de NVIDIA.
Estos equipos funcionarían de manera permanente procesando tareas en la nube vinculadas a inteligencia artificial.
El propietario aportaría tres elementos fundamentales:
- Espacio físico.
- Electricidad.
- Conexión a internet.
A cambio, recibiría una compensación económica anual.
Sin embargo, el proyecto tiene una contrapartida.
Los costos ocultos que generan dudas
Aunque la cifra resulta atractiva, no todo sería ganancia.
Las unidades consumen energía de manera constante y trabajan las 24 horas.
Eso podría traducirse en facturas eléctricas más elevadas.
Además, existe otro factor que ya genera discusión.
El ruido.
Al tratarse de equipos que requieren refrigeración permanente, podrían producir un sonido continuo similar al de servidores o sistemas industriales de ventilación.
¿El futuro de la inteligencia artificial será doméstico?
Los defensores de este modelo sostienen que repartir la infraestructura tecnológica entre miles de puntos permitiría reducir costos operativos y problemas relacionados con el calor que generan los grandes centros de datos.
También facilitaría ampliar la capacidad informática sin construir enormes instalaciones.
Pero para muchos la pregunta sigue siendo la misma.
¿Vale la pena convertir una parte de la vivienda en un mini centro de datos a cambio de un ingreso adicional?
Por ahora, la propuesta sigue despertando interés y debate en distintos sectores tecnológicos.
Y plantea una posibilidad que hasta hace poco parecía impensada: que la próxima revolución de la inteligencia artificial ocurra, literalmente, en el patio de una casa.
¿Vos aceptarías instalar un mini centro de datos en tu propiedad a cambio de unos 22.000 dólares al año?



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