
El mapa que revela las fallas geológicas cercanas a Luján de Cuyo
Redacción
Las líneas dibujadas sobre un mapa del Gran Mendoza provocan una pregunta inevitable: ¿qué fallas geológicas alcanzan o se encuentran próximas a Luján de Cuyo y qué riesgo representan para sus habitantes?
La imagen fue publicada por Diario UNO en 2017, dentro de un informe sobre las fallas activas de Mendoza basado en las explicaciones de José Mescua, geólogo e investigador del IANIGLA-CONICET.
Sin embargo, el gráfico no es un mapa catastral ni permite saber si una falla pasa exactamente debajo de una vivienda. Para entenderlo correctamente es necesario cruzarlo con información del INPRES, el SEGEMAR y las investigaciones científicas realizadas en el piedemonte mendocino.
Todo Luján de Cuyo se encuentra en Zona Sísmica 4
El primer dato oficial es contundente: todo el departamento de Luján de Cuyo está incluido en la Zona Sísmica 4, correspondiente a una peligrosidad sísmica muy elevada.
Así aparece expresamente establecido en el Reglamento Argentino para Construcciones Sismorresistentes INPRES-CIRSOC 103.
La categoría alcanza a Ciudad de Luján, Chacras de Coria, Carrodilla, La Puntilla, Vistalba, Mayor Drummond, Vertientes del Pedemonte, Las Compuertas, Cacheuta, Potrerillos y los distritos del sur departamental.
Pero estar dentro de la Zona 4 no significa que vaya a ocurrir un gran terremoto próximamente. La zonificación determina principalmente las exigencias que deben cumplir el diseño y la construcción de edificios.
Las fallas que aparecen cerca de Luján de Cuyo
El mapa difundido por Diario UNO muestra varias estructuras geológicas del Gran Mendoza. Algunas se encuentran en Las Heras, Capital, Godoy Cruz o Maipú, mientras que otras se relacionan directamente con el piedemonte de Luján.
Una de las más importantes es el sistema de fallas Melocotón, ubicado al oeste de la zona urbana y desarrollado aproximadamente en dirección norte-sur.
Los estudios de campo identificaron una traza de alrededor de 40 kilómetros y una escarpa visible de unos 9 kilómetros. También encontraron desplazamientos en materiales geológicamente recientes, lo que demuestra actividad durante el período Cuaternario.
Pero hay un sector que merece especial atención.
La Crucecita aparece dentro del área estudiada
Investigaciones publicadas en 2021 señalan que en el tramo sur del piedemonte convergen el sistema Melocotón Sur y la falla de Agua de Pizarro.
Ese sector coincide con La Crucecita y el margen norte de la cuenca del río Mendoza, dentro del piedemonte de Luján de Cuyo y próximo al corredor de la Ruta Provincial 82.
Los científicos detectaron allí señales de deformación mediante observaciones del terreno, estudios geomorfológicos e interferometría satelital.
Esto no significa que La Crucecita vaya a sufrir un terremoto. Indica que se trata de un sector geológicamente activo que debe considerarse especialmente al ordenar el territorio, aprobar loteos y proyectar nuevas construcciones.
Otras estructuras próximas al norte de Luján
Los investigadores también analizaron un perfil que se extiende desde Palmares hacia La Ciénaga, Punta de Agua y la estancia Melocotón.
En ese espacio aparecen las prolongaciones meridionales del sistema de fallas Cerro de la Gloria, identificadas con nombres como Puntilla, Pelotas, Petaca y Casa.
Algunas tienen expresión superficial, mientras que otras están cubiertas por sedimentos o solamente pueden detectarse mediante estudios geofísicos.
También fue identificada la denominada falla Maure, una estructura ciega que no presenta una traza evidente sobre el terreno y que, según el modelo científico, se encontraría a unos 10 u 11 kilómetros de profundidad.
Qué magnitudes calcularon los científicos
Un estudio realizado por investigadores del CONICET, universidades nacionales y especialistas en sismología estimó magnitudes máximas probables para algunas estructuras del piedemonte.
Para el sistema Melocotón se calculó una magnitud máxima probable de aproximadamente 6,9 Mw. Para Divisadero Largo, 6,45; para Cerro de la Gloria, 6,4; y para la falla ciega Maure, alrededor de 6,6.
Estas cifras no constituyen un pronóstico. Son estimaciones realizadas mediante la longitud de las fallas, el área potencial de ruptura, los desplazamientos observados y modelos geológicos.
Las investigaciones también aclaran que las fallas corticales de este tipo pueden tener períodos de recurrencia de miles o decenas de miles de años. Por eso, no permiten saber cuándo podría producirse un movimiento importante.
Qué fallas del mapa no están en Luján
La imagen también muestra estructuras que pertenecen a otros departamentos, aunque un movimiento originado en ellas podría sentirse en todo el Gran Mendoza.
La falla La Cal se encuentra principalmente en Las Heras y el norte de Capital. Algunos investigadores la relacionan con el terremoto que destruyó Mendoza en 1861.
Divisadero Largo se desarrolla mayormente en Capital, mientras que los plegamientos de Capdeville y El Borbollón se localizan al norte del área metropolitana.
Las fallas de Barrancas aparecen al sur del río Mendoza, principalmente en Maipú, y están relacionadas con la zona donde se originó el terremoto de 1985.
Por eso, el mapa debe observarse como una representación regional y no como una delimitación precisa de los riesgos internos de cada departamento.
Una falla activa no anuncia un terremoto
En términos geológicos, una estructura puede considerarse activa cuando registra movimientos durante períodos relativamente recientes de la historia de la Tierra.
El sistema oficial de deformaciones cuaternarias del SEGEMAR reúne estructuras con evidencias de actividad tectónica durante los últimos 2,6 millones de años.
Eso no quiere decir que estén moviéndose peligrosamente en este momento ni que exista una cuenta regresiva para un terremoto.
El INPRES advierte que actualmente no existe un método científicamente confiable para predecir con exactitud la fecha, el lugar y la magnitud de un movimiento sísmico destructivo.
El verdadero riesgo depende de las construcciones
La presencia de fallas determina la peligrosidad geológica, pero el riesgo para las personas depende especialmente de la vulnerabilidad de los edificios.
Una construcción con cálculo estructural, planos aprobados, materiales adecuados y controles profesionales puede ofrecer una respuesta muy diferente a una vivienda antigua, precaria o ampliada sin supervisión técnica.
También influyen el tipo de suelo, la profundidad de las fundaciones, la pendiente, la presencia de rellenos, los cauces aluvionales y la estabilidad del terreno.
En sectores del piedemonte de Luján, además del peligro sísmico, deben analizarse amenazas como aluviones, crecientes repentinas, erosión y laderas inestables.
El mapa deja una advertencia, no una predicción
La información disponible permite establecer que Luján de Cuyo forma parte de la región con mayor peligrosidad sísmica del país y que su piedemonte presenta estructuras geológicas que continúan siendo estudiadas.
Sin embargo, el mapa de Diario UNO es esquemático: no tiene coordenadas detalladas ni la precisión necesaria para determinar si una propiedad se encuentra exactamente sobre una falla.
La principal conclusión no debería ser vivir con miedo, sino comprender la importancia de respetar las normas sismorresistentes, controlar las construcciones y evitar desarrollos urbanos en terrenos que no hayan sido correctamente estudiados.
¿Conocías la existencia de estas fallas geológicas próximas a Luján de Cuyo?


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