
Del discurso a los controles: Allasino promete “transformación” con un Concejo casi sin oposición

Esteban Allasino abrió el año legislativo en Luján de Cuyo con un discurso clásico de gestión: cifras, programas, obras en marcha y promesas de infraestructura para lo que viene. El mensaje fue contundente en una idea: “transformación” con planificación y decisiones basadas en datos. Pero el contexto político que lo rodea cambia el sentido de cada anuncio: tras las elecciones municipales de febrero, el oficialismo quedó con una mayoría casi absoluta en el Concejo Deliberante. Y ahí aparece el verdadero debate democrático local: más gobernabilidad, sí, pero menos contrapesos.
Según el escrutinio definitivo, la alianza oficialista se impuso con alrededor del 59% de los votos afirmativos y se quedó con cinco de las seis bancas en juego. La participación rondó el 43% del padrón, un dato que no invalida el resultado, pero sí exige una lectura prudente: una mayoría institucional gigantesca se apoya en una elección donde más de la mitad no fue a votar. En ese marco, la legitimidad cotidiana depende menos del número de bancas y más de la rendición de cuentas.
Allasino, en su exposición, insistió en la idea de un Estado municipal que “funciona” y da resultados. Enumeró el programa Hagamos Plaza: en 2025 se inauguraron 20 plazas y, en dos años, el total construido con participación vecinal llegó a 40. Presentó la modernización administrativa con Mi Luján Digital, la asistente virtual LUJI y más de 180 gestiones online, con una reducción del 70% en tiempos de espera. Y ubicó como hitos el Hospital Público de Luján, avances en la Ruta 82, la centralidad de Azcuénaga, la Plataforma Logística sobre Ruta 7 y la expansión del Parque Industrial Municipal, con más de 60 empresas.
También reforzó el eje ambiental: el Parque Solar Municipal, el recambio del alumbrado (82% del departamento con LED) y el anuncio del Parque Solar de Aguas Luján, que —según afirmó— debería reflejarse en ahorro para contribuyentes al día. Para lo que viene, anticipó obras de agua en Cuenca Sur y cloacas en Costa Flores para más de 6.000 familias, además de proyectos viales como la tercera trocha del Acceso Sur y obras en Perdriel.
Hasta ahí, el relato de gestión. El problema es que la vida real no se deja domesticar por un PowerPoint: temporales recientes mostraron calles colapsadas y videos de correntadas arrastrando autos en Luján, un recordatorio brutal de que la infraestructura no se evalúa por anuncios sino por desempeño en la emergencia. Y en un municipio que crece, el “cómo” se ejecuta es tan importante como el “qué” se promete.
Con mayoría total en el Concejo, el riesgo no es que el intendente haga; es que haga sin control efectivo. El control no es una palabra abstracta: son pedidos de informe respondidos en tiempo, licitaciones competitivas, criterios públicos para excepciones urbanísticas, auditorías, datos abiertos y trazabilidad del gasto. La certificación internacional por gestión basada en evidencia puede ser un respaldo, pero no reemplaza el contrapeso político: lo complementa.
El desafío, entonces, es democrático y práctico. Con un Concejo casi monocolor y participación baja, la gestión tiene una oportunidad histórica: demostrar que la mayoría no es un cheque en blanco, sino una obligación extra de transparencia. Luján puede ganar velocidad. La pregunta que importa es si también gana control.


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